Lapatilla agosto 21 2026, 7:16 amPosteado en: OpiniónCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn La paradoja político electoral en Venezuela se configura en la coexistencia de una intensa cultura de participación ciudadana y una maquinaria institucional diseñada para desactivar la alternancia real del poder. A diferencia de los autoritarismos clásicos que anulan los comicios, el sistema venezolano ha utilizado históricamente la ruta electoral como un eje de legitimación, derivando en distorsiones sociopolíticas profundas. La percepción sobre si el chavismo es una minoría electoral depende del ángulo desde el cual se analicen los eventos recientes, especialmente tras el ciclo electoral de 2024 y 2025. La paradoja de la “minoría ganadora”, el sistema electoral venezolano ha sido diseñado o adaptado de tal forma que una minoría electoral con alta disciplina puede obtener mayorías parlamentarias o ejecutivas gracias a abstención opositora, cuando los sectores mayoritarios no votan, la minoría oficialista se convierte en mayoría relativa en las urnas y la ingeniería electoral, el diseño de circuitos electorales permite que, con un porcentaje menor de votos totales, se obtenga un número desproporcionadamente alto de escaños. Suscríbete aquí para hacerle seguimiento diario al rescate de Venezuela tras los sismos Ahora bien, el nudo de la paradoja reside en que el voto ha transitado de ser una garantía institucional de cambio a un espacio de disputa simbólica y movilización cívica, donde la sociedad civil mide sus fuerzas frente a la rigidez del aparato estatal. El argumento de que el chavismo es minoría cobró fuer
Fuente: La Patilla — Ver nota original