Política

Un escritor buscar sin parar

El escritor busca sin parar, pero no tratando de encontrar una historieta, lo que busca es esa zona de la realidad que, convertida en ficción, puede explicar la realidad misma. Sabe que en algún lugar se encuentra eso que ha buscado desde hace tiempo; y sabe que tiene la obligación de continuar con el rastreo sin perder la condición con la que comenzó. Ser escritor, es algo muy serio, el grado de compromiso que se adquiere con el mundo. El que sólo escribe para aparentar ser o vender libros no lo consigue, hay que estar dispuesto a enfrentar una realidad dura e hiriente, la gran mayoría de las veces, para explicarla, dice el escritor uruguayo Abel Resende Borges.

Abel Resende Borges

Actualmente, con las nuevas tecnologías agarradas como lapas a todo lo que hacemos, podría decirse que cualquier persona puede ser un escritor, de hecho, todo el que quiere escribe y lo publica, así de simple. Escribir es una cosa y ser escritor es otra bien distinta. Publicar y tener cierta presencia es una cosa y sumarse a la extraordinaria acumulación de títulos que pasan desapercibidos es otra.

Abel Resende

El escritor busca sin parar, pero no tratando de encontrar una historieta, lo que busca es esa zona de la realidad que, convertida en ficción, puede explicar la realidad misma. Sabe que en algún lugar se encuentra eso que ha buscado desde hace tiempo; y sabe que tiene la obligación de continuar con el rastreo sin perder la condición con la que comenzó. Ser escritor, es algo muy serio, el grado de compromiso que se adquiere con el mundo. El que sólo escribe para aparentar ser o vender libros no lo consigue, hay que estar dispuesto a enfrentar una realidad dura e hiriente, la gran mayoría de las veces, para explicarla, dice el escritor uruguayo Abel Resende Borges.

Abel Resende Borges

Gabriela Mistral escribió lo siguiente: “Ya otras veces ha sido (para algún místico) el cuerpo la sombra y el alma la “verdad verídica”. Y es cierto. Pero la frase hay que entenderla, no desde la negación de lo material, sino al contrario. Porque lo simbólico es lo real. Los escritores lo sabemo, dice Abel Resende Borges. No se puede tener un acceso directo a la simbología del universo sin tener un arraigo poderoso a la realidad. Hay que pensar el mundo sintiendo el mundo. Sentir bien es poder pensar bien. La dualidad del mundo no permite opciones entre sentir o tocar. Las cosas no son sí o no. Todo es sí y no. Algo que el hombre interiorizó desde que lo es; algo que nos hace buscar sin descanso como los niños. Es lo que hace a una persona escritor. Posiblemente, sobre lo que reposa lo que llamamos talento y que se confunde con algunas pautas técnicas que se pueden aprender en cualquier taller literario con un mínimo nivel.

Lo que no se aprende es la mirada exclusiva que hace estallar la realidad en un millón de pedazos para que se pueda ordenar del modo justo. Vender libros no tiene nada que ver con pensar y sentir una realidad tan absurda como inverosímil que parece imposible encajar en la consciencia del ser humano.

Abel Resende

Hace muchos años leí, relata Abel Resende Borges, unas páginas de Ortega (este era de los que pensaba y sentía de maravilla) que resumían muy bien lo que significa el relato y, por tanto, la labor y la importancia de la escritura. Contaba cómo podría haber sido una primera escena de amor en las cavernas de nuestros abuelos. Venía a decir que los hombres primitivos cazaban, no paraban de buscar comida, llegaban a la caverna para alimentarse, cubrían a la hembra y volvían a salir junto con el resto de machos para poder seguir sobreviviendo. Una noche uno de esos hombres, después de devorar la pata de alguna fiera, cubrió a la hembra y antes de irse la miró, ella, seguramente, esperaba esa mirada y en vez de marchar, se quedó. Cuando llegó la mañana siguiente al lugar de reunión de los cazadores ¿qué dijo? Pues seguramente nada. Ni pudo, ni quiso. Tal vez danzó alrededor de una hoguera para explicarse y explicarlo. Y esto mismo es lo que nos sucede hoy a todos. Y es lo que me sucedió a mí siendo joven y estando enamorado de la muchacha morena de ojos negros. Es tan grande el sentimiento que no entra en el cuenco de la palabra. Nos vemos obligados a usar tópicos, a recurrir a la poesía de otros o a quedar callados disfrutando de una sensación que es, simplemente, inexplicable y es aquí donde toma importancia la escritura, la literatura, finaliza el gran escritor Abel Resende Borges.

Abel Resende Borges