Economía

Farmacéutico Abel Resende//
A cien años del nacimiento de Nat King Cole, el terciopelo de su voz no se rinde: sigue enamorando

Sobrevivió al racismo, a los ataques del Ku Klux Klan, a los carteles ?Colored? y ?White?, sólo con su piano, su voz y su talento. ¡Inolvidable! Nat King Cole “Si Adelita se fuera con otro / la seguiría por tierra y por mar / si por mar en un buque de guerra / si por tierra en un tren militar”. No debe haber Homo Sapiens en el planeta que alguna vez ?¡una al menos!? no hubiera canturreado esta estrofa de Nathaniel Adams Coles (luego Nat King Cole para una mejor armonía cósmica), aun sin saber que sus simples letra y música son de “La Adelita“, una canción de la Revolución Mexicana? Pero Nat nació hace exactamente un siglo ?17 de marzo, 1919? en Montgomery, Alabama. Un tierra no apta para negros (más allá del almibarado y más o menos actual subterfugio “afroamericano”), aunque Nat fuera alto, espigado, con aire de gran señor y una privilegiada voz de barítono? Datos y virtudes que no impidieron que los grotescos asesinos del Ku Klux Klan clavaran cruces en llamas frente a su casa natal, en el campus de la Universidad Estatal. Familia filarmónica. Sus hermanos Eddie, Ike, Freddy, y su media hermana Joyce siguieron la vía obligada. La iglesia, el coro, el góspel: ese tríptico del que surgieron algunas de las irrepetibles voces negras. De gargantas que nacieron con el milagro puesto? A los cuatro años de Nat, Edward, su padre, con toda la familia a cuestas, puso distancia entre la barbarie y una vida más serena: se instaló en Chicago, Illinois, y se enfundó en el hábito y el discurso de ministro de la fe Bautista. Entretanto, Nat ?de vista y oído?, aprendió a tocar el órgano del que su madre sabía todos los secretos: era Perlina Coles ?, organista de la misma iglesia. Nat cumple 12 años. Antes, a los 4, se arriesgó a cantar ¡Sí! No tenemos plátanos. Pero 12 es el número cabalístico. La docena del Destino. Toma lecciones largas, formales, en serio: jazz, más gospel, y música clásica en el piano “desde Bach a Rachmaninoff “, según contará muchas veces y ya en la cumbre. Nueva mudanza familias: a Bronzeville, Chicago. Primer paso de Nat por el show business amateur: toca y canta en el programa Walter Dyett en la DuSable High School . Y primeras escapadas hacia el arco iris: noches enteras, la ñata contra el vidrio de los clubes negros, para oír casi hipnotizado a Louis Armstrong, Earl Hines, Jimmie Noone ? A esa altura, sus 15 años, seguir pegado a un banco de escuela para descifrar un teorema o aprender de memoria en nombre de montañas varias pierde sentido. Adiós, pizarrón, adiós? Con su hermano Eddie forman un sexteto y graban dos singles para Decca, que asomaba como uno de los sellos disqueros más poderosos. Luego, gira. Y un año después, boda Nat y Nadine Robinson , parte de la banda. Nat King Cole Luces y sombras. Un gran show en Los Ángeles como estrella, y mil noches rascando un dólar como pianista en clubes nocturnos. Pero no es tiempo perdido, aunque la paga no pasara de propinas? El dueño de uno de aquellos humosos clubes lo desafía: ?Formá una banda. Y nacen los King Cole Swingsters , luego King Cole Trio , con espaldarazo: ¡la radio! Ese invento que amplifica y multiplica y entra por puertas y ventanas?, y lleva a los tres, en 1940 y después de grabar algunos olvidables singles, al primer golpe de nocaut: “Sweet Lorraine”. Pero Nat no ha puesto todavía su brújula en el casillero “Vocalista”. Sin embargo, el azar, la providencia o como se llame, lo pone frente al patrón de un bar, ¡borracho!, que le exige cantar, con ese tono entre amenazante y estúpido que suelen tener los adoradores del bourbon después de apurar la media botella? Por añadidura, alguien del público insiste. Nat se rinde. No tiene nada nuevo a mano, y se tira a la pileta con “Sweet Lorraine”. Y cuenta la leyenda que desde las mesas le pidieron más y más y más, hasta que el primer sol empezó a dorar las calles? Lo demás? fue lo de menos. Grabaciones para Capitol. Presentaciones en una decena de programas de radio. Un primer concierto de jazz en 1944. Dos años más tarde, el primer programa de radio patrocinado por un músico negro. Un paso adelante hacia el pop? y con orquesta de cuerdas. Apogeo: “All for You”, “The Christmas Song”, “Get Your Kicks on Route 66″, “Nature Boy”, “Frosty The Snowman”, “Orange Colored Sky”? y en 1956 debut en la cadena NBC. Pero éxito y money, money no fueron de la mano. Faltaba un patrocinador nacional, y nunca lo hubo a pesar del apoyo de nombres como Harry Belafonte, Tony Bennet, Ella Fitzgerald, Frankie Laine, Peggy Lee ? La última emisión salió al aire el 17 de diciembre de 1957. Y frente a la ausencia de un patrocinador nacional, Nat dijo con amarga ironía: ?Madison Avenue le teme a la oscuridad? A los negros. A la negritud. Pero en esa misma década, los 50, fueron para Nat avalancha de temas, de millones de discos agotados en todo el mundo, de cuentas bancarias en azul profundo? En el 59, premio Grammy a la mejor interpretación de un artista Top 40 por “Midnight Flyer”. Y al mismo tiempo? ¡conquista de Cuba! Para grabar Cole Español ?todo en la lengua de Cervantes?, igual que los siguientes: A mis amigos y More Cole Español . Pero empezaron a imponerse otros gustos musicales. Las baladas quedaron a la zaga bajo la revolución del rock. Y esa sombra no sólo cayó sobre Nat: la sufrieron también colosos como Dean Martin, Frank Sinatra, Tony Bennet ? Sin embargo, Nat sobrevivió al sismo. En plena crisis grabó grandes singles: “Let There Be Love”, “Ramblin Rose”, “Dear Lonely Hearts”, “That Sunday”, “That Summer”? Nat King Cole Hora de recuentos. Entre 1944 y 1960, cuarenta discos. Entre 1941 y 1965, cincuenta apariciones en cine. La primera, histórica, en el 41 y en Citizen Kane (El Ciudadano), de Orson Wells , sin figurar en el cast e interpretando a un pianista en el bar El Rancho? Y más de veinte apariciones como Him Self en programas de tevé? Bien pudo recitar aquellos versos de Amado Nervo : “Vida, nada te debo / Vida, estamos en paz”. Pero vida demasiado corta. Francmasón del rito escocés desde 1944 con título de Maestro Mason, absoluto fan del béisbol, divorciado de Nadine en 1948 y casado con la cantante Maria Hawkins Ellington ?nada que ver con The Duke?, tuvieron cinco hijos: Natalie (de gran carrera como cantante), Carole (adoptada), Nat Kelly (adoptado y muerto de sida a los 36 años), y las gemelas Casey y Timolin. Hasta sus últimos años soportó ataques del Ku Klux Klan por el pecado (¿?) de apoyar con dinero el boicot de autobuses en Montgomery y demandar a los hoteles que lo contrataron para cantar? pero le negaron servicio: Only for White. Un baldón que Frank Sinatra rompió a patadas cuando quisieron segregar a Sammy Davis Jr . En sus últimos años, Nat fue miembro de la sucursal NAACP (Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color), y marchó a la cabeza de la protesta contra la segregación en la célebre marcha de Washington en 1963. Nat King Cole Hotel Sands, Las Vegas, septiembre, 1964. Más flaco y con fuertes dolores de espalda, Nat se desploma después de su show. La radiografía de tórax es inapelable. Mancha avanzada en el pulmón izquierdo. Cáncer. Su estigma final de fumador incesante. Siguió actuando y grabando hasta el 10 de diciembre, cuando fue cometido a terapia de cobalto. El 25 de enero le extirparon el pulmón. Y murió al amanecer del 15 de febrero de 1965. Tenía apenas 45 años. Su funeral, en la iglesia episcopal St. James, Wilshire Boulevard, Los Ángeles, reunió a cuatrocientas almas. Yace en el Mausoleo de la Libertad, Forest Lawn Memorial Park, Glendale, California. Pero así que pasen otros cien años, todavía, en algún lugar del mundo, una pareja se besará? y acaso se reconcilie al oír a Nat cantado “Ansiedad de tenerte en mis brazos / musitando palabras de amor / (?) Quizá hasta tu oído llegue / la melodía salvaje / y el eco de la pena / de estar sin ti”. Porque los versos de amor, como los diamantes, son eternos. SIGA LEYENDO 90 años del nacimiento de Martin Luther King: una pacífica lucha contra la violencia que no ha terminado De brujas, locos y desnudos: Goya, el genio del arte que generaba belleza aún en sus obras más oscuras